Bloomstrong
Cada vez más apps de entrenamiento muestran métricas como "readiness" o "riesgo de lesión" sin explicar de dónde salen. Esto es lo que hay detrás, en términos sencillos.
Es una estimación de cuánto "combustible" te queda, combinando lo que has entrenado en los últimos días con cómo dices sentirte (sueño, estrés, molestias). Una fatiga alta no significa que no puedas entrenar — significa que probablemente rindas peor y el riesgo de hacerlo mal técnicamente suba.
Es lo contrario de la fatiga en la práctica: qué tan preparado estás hoy para una sesión exigente. Se calcula cruzando tu fatiga reciente con indicadores de recuperación (sueño, y si tienes reloj conectado, cosas como variabilidad de la frecuencia cardíaca o "Body Battery"). Una readiness baja es la señal más fiable para decidir "hoy toca suave", incluso si en el papel el plan de la semana dice "PR de sentadilla".
No es una bola de cristal — es una señal de alerta basada en patrones conocidos: subidas bruscas de volumen, fatiga acumulada sin descanso, o molestias que persisten sin mejorar. Un riesgo "medio" no significa que te vayas a lesionar; significa que las condiciones se parecen a las que suelen preceder a una lesión, y que toca prestar atención.
En Bloomstrong, estas tres métricas se recalculan con cada check-in y, si conectas un reloj Garmin, también con tus datos de recuperación reales — para que la recomendación de hoy tenga en cuenta cómo estás de verdad, no solo lo que decía el plan.